
Un casino podría sembrarse en un bosque, pero los diseñadores de casinos saben que recrear el bosque con detalles como árboles artificiales, grama y riachuelos sería más sencillo. Una opción más arriescasigada que el mar, el bosque y el mismo cielo no son vallas para plantar un casino, y que si es posible salvar la fortaleza antigua o un monasterio, debe hacerse El grupo Pestana de Portugal sabe hacerlo.
Este consorcio portugués de turismo y ocio va por el mundo recuperando castillos y conventos que adapta con tacto para lujosos hoteles y salas de juego. La historia está de su lado y nos cuenta que antes de Las Vegas y Atlantic City, existieron centros de entretenimiento en estos lugares históricos, a los que solo una clase social alta tenía acceso.
Hoy el mundo del turismo dice que el juego es un pariente cercano y cada continente y sus paisajes son destinos de viajantes y apostadores. África, lleno de animales salvajes, desierto y sol, resulta una gran industria para los inversionistas en casinos, pues países como Egipto, Marruecos, Namibia, Camerún y Zimbawe poseen buen número de turistas anualmente. Al ver los casinos y sus formas tradicionales, los viajeros no se resisten a entrar y la razón es más que obvia: la realidad siempre supera la ficción.
Como ven los casinos en lugares exóticos siempre van a ser lugares de mucha atracción ya sea por el lugar o por el mismo casino, además de la atracción adicional que le da el lugar de ubicación.
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